El pasado fin de semana (8 y 9 de junio) tuvo lugar, como todos los años, la convención inmobiliaria Inmocionate (2018). Durante los días del viernes y sábado se agruparon más de 1.000 agentes inmobiliarios en la ciudad de Valencia, donde a lo largo de más de 8 ponencias se ha hablado de temas tan diversos como nuevas tendencias del mercado, nuevas tecnologías para el sector, marketing inmobiliario, acciones solidarias, y otros muchos aspectos relacionados de la profesión. 
La razón del porqué se agrupa el sector todos los años lo explicó muy bien el paleontólogo Ignacio Martínez Mendizábal durante su intervención (escuchar nos hizo humanos), y es que ser agente inmobiliario supone no solo ser un buen vendedor, sino ser un buen escuchante, y pasa una cosa muy curiosa cuando nos ponemos en el lugar de otra persona: que nos hacemos más humanos. Teniendo en cuenta este aspecto, el de la afinidad al ser humano, se apela claramente a ese espíritu de colaboración: trabajar juntos nos hace mas fuertes. Y es que: ¿se puede aún entender la profesión eludiendo la colaboración entre compañeros? 
El trabajar con personas convierte a uno inevitablemente en un simpatizante del ser humano, pues si bien es cierto que a medida que se suceden las transacciones uno se vuelve más eficaz, más hábil (como en cualquier profesión), hay una diferencia fundamental respecto de otras profesiones más “simples”: cuando una persona tiene que tomar una de las muchas decisiones más importantes de su vida; afloran multitud de sentimientos con los que hay que lidiar, la verdad sale a la luz. Y uno empieza a cuestionarse ciertas cosas, podría decirse, de mayor nivel humano.
Dirk Engel