29 de agosto de 2019

 

Las hipotecas son, para la inmensa mayoría de compradores, la manera de poder financiar la compra de una vivienda.Los requisitos básicos son conocidos: tener ahorrado un 20% del valor de la vivienda y otro 10% para hacer frente a los gastos, y que la mensualidad a pagar no supere el 35% de los ingresos de quienes la solicitan.

Una vez pasada esta criba llega la hora de elegir entre hipotecas a tipo fijo o variable. ¿Cuál es más conveniente? ¿Cómo decidirse por una u otra? Os ofrecemos algunas claves.

 

 

¿Cómo son las hipotecas fijas?

En las hipotecas fijas se acuerda con la entidad bancaria un tipo fijo de interés durante la totalidad del préstamo, desde la primera hasta la última cuota. “Actualmente podemos encontrar tipos fijos a partir del 2,25%, aunque algunas entidades los ofrecen en torno al 3%. En algunos casos son negociables si nos comprometemos a algún tipo de vinculación con el banco, como la contratación de seguros, la domiciliación de la nómina, etcétera. Cada cual debe echar cuentas y ver qué es lo que más le interesa”, explica Laura Martínez, experta en hipotecas.

 

Hipotecas variables

En este caso, para calcular el tipo de interés, se toma como referencia el Euribor, al que se le añade un diferencial. “En este tipo de hipotecas, el primer año normalmente se marca un tipo fijo, que ahora mismo está entre el 1,20% y el 2%, y a partir de entonces será el Euribor más el 0,99%, aunque algunas entidades bajan este porcentaje hasta el 0,89% e incluso 0,85%”, indica Martínez.

El Euribor lleva más de dos años en negativo, lo que a efectos del cálculo del pago de intereses cuenta como cero. Es decir, solo se paga lo correspondiente al diferencial, por lo que estas primeras cuotas tienen un interés muy bajo, pero hay que tener en cuenta que puede subir en el futuro.

 

Incertidumbre versus seguridad

El principal problema de las hipotecas a tipo variable es la incertidumbre. “Es bastante probable que el Euribor suba en los próximos meses. Si sube al 1%, por ejemplo, el tipo de las hipotecas variables que se están contratando actualmente quedaría en 1,99%, aún por debajo de los tipos fijos. Pero puede seguir subiendo más adelante, porque es difícil prever qué puede suceder en la economía en los próximos 20 o 30 años. Durante la crisis, el Euribor llegó al 5,35% en agosto de 2008. Es muy difícil que se vuelva a repetir esta situación, pero hay que tener en cuenta que si el Euribor sube, la cantidad mensual que se debe abonar se puede disparar”, clarifica la experta.

 

 

Por el contrario, las hipotecas a tipo fijo permiten saber desde el momento de la contratación cuánto se abonará mensualmente a lo largo de todo el periodo del préstamo, lo que permite tener la seguridad de que no habrá subidas imprevistas más adelante. “El tipo fijo ofrece una gran seguridad y muchísima tranquilidad”.

 

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